Blog/ Crisis existencial

Dr. Sergi Rufi
TERAPEUTA · ESCRITOR · DIVULGADOR
12 min de lectura
Crisis existencial: Una vida con sentido nace del sentimiento
Cuando la vida se vuelve plana, amarga, aburrida, insípida, no siempre falta estímulo fuera. A veces nos hemos desconectado de lo que sentimos y estamos viviendo la vida de otros.
¿Por qué no encuentro sentido a mi vida?
Podemos tener planes, dinero, trabajo, pareja, y aun así no encontrarle el sentido a la vida. Porque el sentido no se halla fuera, en el mundo exterior-material, sino dentro, en el universo interior-emocional.
Sin embargo, nos han enseñado a buscar el sentido como si fuera una idea, una frase hecha o una fórmula. Algo que entender con la cabeza o agarrar con las manos. Pero el sentido no viene de pensar, ni siquiera de hacer. El sentido viene de sentir; ambas palabras comparten la misma raíz. Por eso, el sentido no se reflexiona demasiado ni se busca desesperadamente. El sentido aparece, se siente, se encuentra.
Vacío existencial: cuando lo de fuera no basta
Tampoco aparece de la nada. Se construye en movimiento conjunto con la vida. Probando, dejándonos sentir y volviendo a probar. En ese proceso, en ese vaivén, cada estímulo, cada vínculo y cada situación nos brinda nueva información.
Algo dentro se abre o se cierra, encaja o incomoda, inspira o desgasta. Y vamos comprendiendo lo que nos eleva o fricciona. Poco a poco dejamos de perseguir lo que no nos mueve ni nos pertenece, y vamos visualizando nuestro destino. Palabra que, precisamente, se compone de las mismas letras que sentido.
Pensamiento REAL™
El sentido viene de sentir.
Cómo encontrar mi propósito de vida: sentir antes que forzar una respuesta
Y entonces el sentido deja de ser una reflexión racional y se convierte en una experiencia directa, una respuesta somática. Una sensación interna, automática, íntima y no transferible. Algo que no se explica, se reconoce. Y que marca, sin forzar, tu dirección propia.
La tuya, y de nadie más.
¿Y si el sentido que buscas no estuviera fuera, sino en aprender a reconocer lo que se abre y lo que se cierra dentro de ti?
A veces no falta una respuesta, sino volver a escuchar lo que sientes para distinguir qué te pertenece y qué dirección es realmente tuya.

